RUTA DE SENDERISMO

Hay aprendizajes que necesitan cuadernos, libros y pizarras. Y hay otros que se entienden mejor cuando se camina, se observa, se conversa y se comparte el trayecto.

El alumnado de Educación Primaria ha vuelto a cambiar durante unas horas las aulas por el entorno natural de Galápagos para disfrutar de una jornada de senderismo por el soto del río Torote. Una salida cercana, pero llena de posibilidades, que nos permite acercarnos al paisaje que nos rodea, conocerlo mejor y descubrir todo lo que puede enseñarnos cuando lo recorremos con curiosidad y atención.

Este tipo de experiencias forman parte de una manera de entender la escuela que procuramos llevar a la práctica con frecuencia: aprender también fuera del aula, aprovechar los espacios próximos como escenarios educativos y vincular los contenidos escolares con situaciones reales, significativas y vividas.

Porque mientras avanzamos por un sendero también observamos el medio, hablamos de biodiversidad y sostenibilidad, nos orientamos, calculamos distancias, hacemos preguntas y prestamos atención a aquello que muchas veces pasa inadvertido.

Pero, sobre todo, caminamos juntos.

En una ruta se aprende a esperar, a ajustar el ritmo, a ayudar a quien lo necesita, a compartir agua y conversación, a respetar las normas del grupo y a comprender que llegar importa, pero importa aún más cómo hacemos el camino.

Actividad física, naturaleza, convivencia y aprendizaje se encuentran así en un mismo recorrido.

Y cuando el entorno está tan cerca, solo hace falta abrir la puerta del colegio y echar a andar.




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