GUADAVISIÓN: DEPORTE, CULTURA Y BAILE PARA APRENDER JUNTOS

Hay competiciones en las que lo importante sucede en el marcador. Y hay otras en las que buena parte del aprendizaje ocurre mientras se juega, se coopera, se piensa, se baila y se comparte espacio con quienes llevan una camiseta diferente. Guadavisión pertenece a estas últimas.

Durante el curso 2025-2026, el alumnado de 5º y 6º de Primaria del CEIP Clara Sánchez ha representado al colegio en la III Olimpiada Deportivo-Cultural Intercentros Guadavisión, una iniciativa promovida por la Delegación Provincial de Educación, Cultura y Deportes de Guadalajara que reúne en una misma propuesta actividad física, cultura y expresión corporal, con un formato que toma del Festival de Eurovisión mucho más que el nombre.

Las cifras permiten hacerse una idea de su dimensión: 60 centros educativos, más de 4.400 alumnos y alumnas, 18 jornadas y siete sedes distribuidas por la provincia. Una extensa red de colegios e institutos alrededor de una idea compartida: convertir el deporte escolar en un espacio de participación, igualdad, inclusión y convivencia.

Nuestra primera gran cita llegó el 14 de abril en El Casar. Durante unas horas, las aulas dejaron paso a pistas, campos y estaciones de juego. El programa difícilmente podía ser más variado: Datchball, PinFuVoTe, Kickball, carreras de relevos, salto de longitud y rugby cinta, junto con diferentes pruebas de cultura general. Modalidades poco habituales, nuevos desafíos y una mañana en la que había que correr y saltar, pero también observar, decidir, colaborar y pensar en equipo.

La propia estructura de Guadavisión resulta especialmente interesante desde una perspectiva educativa. Los equipos son mixtos, se presta una atención expresa a la inclusión y las modalidades se adaptan a las características de quienes participan. Su planteamiento, además, rompe con la lógica estrictamente eliminatoria: las distintas pruebas van sumando a lo largo del recorrido y todas forman parte del resultado y, sobre todo, de la experiencia. Abril concentra la fase deportiva y cultural; mayo reserva el protagonismo a las finales de baile.

Ese enfoque conecta plenamente con la manera en que entendemos la actividad física dentro de nuestro proyecto «Hacia una Escuela Saludable». Practicar deporte en la escuela significa también aprender a respetar unas reglas, convivir con diferentes niveles de habilidad, gestionar la incertidumbre, asumir responsabilidades dentro de un equipo, afrontar un resultado y volver a intentarlo. Supone, además, descubrir disciplinas que quizá nunca habíamos practicado y comprobar que existen muchas formas de mantenerse activo y disfrutar del movimiento.

En El Casar pudimos verlo con claridad: chicos y chicas dispuestos a probar, apoyándose entre sí, enfrentándose a desafíos muy distintos y compartiendo la mañana con estudiantes de otros centros. La competición estaba presente, naturalmente, pero no ocupaba todo el escenario. A su alrededor aparecían otros aprendizajes menos sencillos de traducir a una clasificación y, quizá por ello, especialmente valiosos: compañerismo, autonomía, esfuerzo compartido, respeto y juego limpio.

Y EN MAYO, LA PISTA DE BAILE.

Guadavisión todavía nos reservaba un segundo capítulo.

El 21 de mayo, nuestro alumnado volvió a representar al CEIP Clara Sánchez, esta vez en Guadalajara y en la fase provincial de baile. El escenario era distinto y también lo era el reto: había que transformar semanas de preparación en unos minutos de coreografía, coordinar movimientos, recordar posiciones, seguir el ritmo y actuar como un auténtico equipo ante el resto de centros participantes. La dimensión deportiva se encontraba aquí con la creatividad, la música y la expresión corporal.

Detrás de una coreografía escolar hay bastante más trabajo del que percibe quien contempla únicamente su resultado final. Hay ensayos, acuerdos, correcciones, memoria motriz, orientación espacial, sincronización y atención a los demás. Cada integrante necesita conocer sus movimientos, pero también comprender los del grupo; saber cuándo avanzar, cuándo esperar y cómo ajustar la propia ejecución para que el conjunto funcione.

Ese fue, precisamente, uno de los grandes aprendizajes de esta segunda cita. Bailar juntos exigía escucharse sin hablar, coordinarse, confiar en los compañeros y convertir muchas acciones individuales en una creación común. Y hacerlo, además, compartiendo espacio con numerosas coreografías preparadas por alumnado de otros colegios e institutos de la provincia.

La fase final permitió comprobar hasta qué punto Guadavisión ensancha el significado habitual del deporte escolar. En ella no existe una frontera rígida entre actividad física y cultura: el cuerpo se convierte también en medio de expresión; la música requiere coordinación y esfuerzo; y una coreografía puede ser, al mismo tiempo, ejercicio físico, creación artística y experiencia colectiva. Los centros participantes presentaron sus propios montajes como parte de la valoración global de una Olimpiada en la que deporte, cultura y baile suman conjuntamente.

Esa combinación constituye una de las mayores fortalezas de la iniciativa. Permite que alumnado con intereses, capacidades y formas de desenvolverse muy diferentes encuentre su lugar dentro de una misma experiencia. Quien destaca corriendo puede hacerlo en una prueba atlética; quien posee facilidad para resolver preguntas, en el apartado cultural; quien disfruta de la música y del movimiento, sobre la pista de baile. Y todos forman parte del mismo equipo.

La tercera edición ha reforzado, además, su apuesta por una participación igualitaria. El Gobierno de Castilla-La Mancha ha situado Guadavisión entre las iniciativas vinculadas al crecimiento del deporte escolar femenino en Guadalajara y ha destacado su contribución a una práctica deportiva inclusiva, diversa e igualitaria.

Para el CEIP Clara Sánchez, participar en esta Olimpiada supone continuar abriendo el colegio a experiencias en las que la actividad física actúa como una herramienta educativa de primer orden. Nuestro propósito no es únicamente que el alumnado practique más deporte, sino que encuentre más formas de descubrirlo, disfrutarlo y relacionarlo con experiencias positivas de convivencia, bienestar, creatividad y pertenencia a un grupo.

Abril nos llevó a correr, lanzar, saltar, jugar y resolver retos. Mayo nos pidió escuchar la música, recordar los pasos y movernos juntos. Dos escenarios diferentes y una misma forma de entender la educación.

Porque educar para una vida activa también consiste en esto: ofrecer contextos diversos, despertar intereses y demostrar que detrás de una carrera, una pregunta de cultura general o una coreografía puede esconderse una magnífica oportunidad para aprender.

Y este curso, en Guadavisión, hemos tenido muchas.



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